lunes, 4 de julio de 2011

Uller [Asteria Powerful]

Dicen que mas allá del pueblo, al otro lado opuesto a los bosques, en los montes oscuros y olvidados vive en el vientre de una montaña un brujo misterioso y cruel, nadie se ha atrevido a acercarse por temor a que la leyenda sea cierta, o quizás sea el tenebrismo y el pesimismo que ese lugar hacen sentir a las personas.

Un ave negra está posada sobre la cima del castillo de Las Powerful, The Sunset Rouge, y es el lugar más alto de toda ShonyTown, desde el se ve todo el pueblo, pero su misión es otra. Una chica de rostro pálido y cabello rojo mira desde la torre más alta, en sus manos un telescopio de bronce y en sus ojos claros se reflejan las miles de estrellas que observa cada noche. Ella no se ha dado cuenta del pájaro de mal agüero que la observa desde hace horas, tan concentrados cada uno en sus intereses. La chica bosteza y decide irse a dormir, entonces el pájaro alza sus alas negras como la noche y sobrevuela el castillo y sus alrededores, cruza el puente de madera que une el castillo con el pueblo, bajo un mar oscuro y tranquilo. La gente duerme. No hay más luz que la de la Luna y las estrellas.
Después de sobrevolar un valle ve a su izquierda un gran bosque mágico con extrañas criaturas y extraños inquilinos, allí mora un grupo de magos y brujas que han decidido vivir en la naturaleza, tienen la mano muy larga y muy atrevidos son, piensa el ave negra con resignación, el sabe mucho de este lugar, ha tenido el tiempo suficiente para conocer todos los secretos, pero siempre de noche. Pero el se dirige a su derecha, a los montes y de entre ellos divisa el elegido, un monte resguardado, no muy alto, pero eso no importa, sabe lo que hay en su interior y su alma respira cansancio.
A primera vista, después de entrar por una cueva, no hay nada interesante, más si sigue hacia delante sus ojos brillan impresionados, siempre le pasa igual, el espacio de dentro es enorme, cientos de pilares altísimos hasta la bóveda y al final, un trono. El pájaro se acerca y reposa sus cansadas garras sobre la cabecera del trono…

Es cierto, las leyendas que se cuentan no mienten. Un chico de unos 20 a 25 años está sentado en el trono, su cabeza gacha, un brazo parece dormir sobre el reposabrazos, como sin vida y su gemela extremidad se dobla, apoyado el codo en la silla y la mano aguantando la frente pálida. Su mano contrasta claramente con su cabello negro como el carbón, casi lacio, algo enredado.
Él por entero parece bicolor, su ropa es negra, camisa de botones con algún que otro adorno en negro, pantalones negros, botas negras de cuero y una capa larga sobre los hombros. El chico suspira pesadamente, como si su mente hubiese estado pensando algo importante y al darle vueltas y vueltas, se hubiese visto sin salida ni respuesta. Ahora sus brazos descansan a cada lado, levanta la cabeza y mira hacia no sabe donde, su ojos grandes, oscuros y melancólicos no parecen tener vida si no fuese por pequeño punto de luz que en ellos se refleja. Tiene un rostro juvenil, nariz recta sin nada en particular, su boca permanece cerrada, algo severa pero con tendencia a la expresión de tristeza.
A medida que pasan los segundos algo en su rostro le hace parecer una persona cruel y arrogante, es su conciencia que no desea permanecer en el estado anterior ni en soledad.
Se levanta y sus pasos resuenan en las paredes y el techo. Es medianamente alto, delgado pero atlético, de hombros rectos y de porte elegante.

El es Uller Tristán, señor de su morada en la profundidad de la montaña y vive solo, siempre vivió solo. Uller es todo un misterio, esconde su rostro debajo de su cabello negro, largo hasta la mandíbula, mechones sobre su frente. Las pocas personas que le han conocido dicen de el que es culto, algo distante y frío, de buenos modales y algo  arrogante y cruel cuando se enfada. Poco mas se puede decir de el.

El mismo se considera así en sociedad, pero hay mas, mucho mas lo que el guarda dentro de si, mas nunca tuvo la oportunidad de demostrárselo a nadie, ni a si mismo. Los años le han dejado como sin vida y siente que el nada puede hacer, el hielo de su corazón le ha helado los sentidos, las emociones,  los sentimientos… En su interior sabe lo que necesita pero no se lo merece, o eso cree el, además, está tan lejano…



1 comentarios:

Thargé dijo...

ME ENCANTA.

Dicho esto, tras haber confesado mi amor por este personaje, me veo obligada a realizar una solicitud: MÁS, POR FAVOR, ESTHER SÁNCHEZ, LOS FANS DE ULLER TE RUEGAN QUE CONTINÚES ESCRIBIENDO SOBRE ÉL xDDDDDDDDDDD. Además, algo me dice que nos tiene que contar muchas cosas...

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